El duro presente del tenista argentino acusado de "soplón" por estar en contra de la mafia arregla partidos

Marco Trungelliti vive un calvario desde que cooperó en la investigación de un delito.

Foto: conlagentenoticias.com El duro presente del tenista argentino acusado de "soplón" por estar en contra de la mafia arregla partidos

En junio de 2018, la Unidad de Integridad del Tenis (TIU) sancionó con millonaras multas a los argentinos Federico Coria, Nicolás Kicker y Patricio Heras, los dos últimos además quedaron suspendidos de la actividad profesional durante tres años. Su delito fue estar implicados en el arreglo de partidos.

Una de las pruebas principales para decidir el destino de los tres valores se encontró de forma indirecta, por la ayuda de Marco Trungelliti, en lo que parecía un caso paralelo de amaño de partidos en el que no quiso formar parte.

En el 2015, el oriundo de Santiago del Estero tenía complicaciones económicas y así fue contactado por agentes de la mafia, que le ofrecieron hasta 100 mil dólares (63 millones de pesos de la época) por dejarse perder en determinados encuentros. Con miedo, esperó encontrarse con un amigo de confianza para conversar la situación y así sumó valor para hacer una denuncia en la TIU.

En contactos regulares con la organización de tenis, facilitó mensajes y correos electrónicos con los que era hostigado para formar parte del acto ilícito. Pero fue cuando entregó un número telefónico que todo se comenzó a desenmarañar.

"La bomba explota porque el arreglador de partidos, en uno de esos mensajes, me escribió desde su teléfono personal, en el que figuraba su número. Cuando yo le hice la captura y se la envié a la TIU, ellos accedieron a ese dato clave", relató Trungelliti a La Nación.

A partir de ahí, la TIU cruzó informaciones y supo que Coria, Kicker, Heras y otros deportistas eran contactados por la misma persona. Antes ya todos eran investigados.

Eso fue lo último que Trungelliti supo de todo el tema hasta finales de 2017, cuando fue contactado para declarar en un juicio contra sus coterráneos.

"Me quedé helado. No sabía que ese juicio existía", aseveró Trungelliti.

No se pudo atrapar a los arregladores de partidos, pero sí se sancionó a los tenistas implicados.

Tras ello, la trama de angustia parecio quedar superada, pero a Trungelliti le tocó soportar ser llamado soplón por colegas y compatriotas, al punto de requerir ayuda psicológica por los acosos de los que era víctima.

"Nunca aceptó sobornos, él no vendió a nadie y si otros colegas cayeron fue porque la TIU los vinculó con el teléfono del apostador que lo había contactado a él", relata La Nación.

Ninguneos y amenazas, eso es lo que recibió el tenista de 29 años por hacer lo correcto, por tener la moral intacta. Desde diciembre del 2018 vive en Andorra junto a su familia, y ya no tiene ánimos para volver a Argentina.