Massú y González recibieron un duro golpe a la ilusión en el dobles olímpico

El binomio nacional perdió en la primera ronda ante los rusos Dmitry Tursunov y Mikhail Youzhny.

Los chilenos desperdiciaron innumerables opciones para ponerse en ventaja y terminaron inclinándose en dos sets.

Ahora, los chilenos deberán centrarse en el cuadro de individuales.

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Un golpe a la ilusión olímpica recibieron los chilenos Fernando González y Nicolás Massú en el torneo de dobles al verse imposibilitados de seguir con vida en su intención de revalidar la medalla de oro que hace cuatro años ganaron en los Juegos de Atenas 2004.

El binomio nacional se inclinó por 7-6 (5) y 6-4 ante los rusos Dmitry Tursunov y Mikhail Youzhny para decir rápidamente adiós al certamen de duplas, y ahora sólo deberán centrarse en defender las preseas ganadas en individuales.

La buena adaptación que los chilenos mostraron en sus respectivos partidos de singles eran una positiva señal, sin embargo, al frente se encontraron con rivales avezados, de basta trayectoria en el circuito y dispuestos a dar la lucha en el cemento chino.

Así, la brega se dio de forma pareja en los primeros juegos, aunque con los campeones olímpicos cerca del quiebre: tuvieron seis oportunidades, en el primer set, pero las desperdiciaron todas y el partido se encaminó rápidamente al desempate.

Los errores en esos momentos decisivos terminaron por pasarle la cuenta a Massú y a González, quienes en el tie break fueron incapaces de aguantar la presión de los eslavos y terminaron inclinándose por 7-5 en medio de continuos yerros.

Los rusos no hicieron mucho para quedarse con el primer set, por lo que el triunfo parcial fue un golpe anímico y en el segundo parcial entraron con todo para cerrar el partido.

 

El fin de la esperanza

En el comienzo del segundo capítulo, los chilenos buscaron cambiar la historia y atacaron a Tursunov, pero el ruso elevó el opaco nivel mostrado en la primera manga y complicó aún más la suerte de los nacionales.

En el tercer juego llegó un nuevo golpe. Fernando González cedió su servicio y permitió que los europeos se pusieran 3-1 en la cuenta haciendo la tarea aún más cuesta arriba.

Los vigentes monarcas olímpicos veían como les arrebataban las medallas que heroicamente ganaron en Atenas. Ahora la historia era distinta y Chile comenzaba a despedirse de las preseas griegas.

Beijing se transformó en tierra indomable y en gran parte fue merced a los errores de los chilenos, quienes fueron incapaces de reponerse de las oportunidades desperdiciadas y sellaron su suerte sin ser capaces de quebrar el servicio de los rusos.

La ilusión estaba quebrada y ni siquiera una pequeña reacción sobre el final del partido alcanzó, puesto que los eslavos sellaron el 6-4 en el segundo set para acabar con la ilusión chilena.

La corona quedó vacante y aquella primera medalla de oro que la historia del deporte chileno vio hace cuatro años solo será parte de un bello recuerdo.