Fernando González se adjudicó la medalla de bronce en un maratónico partido

En un duelo de más de tres horas, el tenista chileno derrotó por 6-4, 2-6 y 16-14 al estadounidense Taylor Dent y sumó la décima medalla para el deporte nacional en unos Juegos Olímpicos.

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En una presentación digna de coraje y entrega, Fernando González (21°) logró un triunfo histórico ante el estadounidense Taylor Dent (28°) por 6-4, 2-6 y 16-14 para adjudicarse la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y de esta forma sumar la décima presea olímpica para el deporte nacional.

 

El marcador refleja el esfuerzo que realizó Fernando González para quedarse con la medalla de bronce en Atenas 2004. (EFE)

El triunfo del chileno está más allá de cualquier análisis, puesto que el jugador de La Reina debió bregar por más de tres horas para imponerse ante la resistencia del monótono tenis del estadounidense.

 

Una victoria que deja al número dos de Chile como un nuevo héroe del deporte nacional, puesto que González jugó lesionado y defendiendo los colores del país debió incluso superar dos puntos de partido para finalmente subirse al podio de Atenas.

 

El nacional tuvo un inicio de ensueño y rápidamente hizo pensar en la posibilidad de un triunfo cómodo. En el tercer juego logró el quiebre después de desperdiciar nueve puntos de rompimiento y eso le valió para finalmente quedarse con el set después de una hora.

 

En la segunda manga, la inspiración de González no alcanzó para seguir luchando y Dent recobró su potente servicio para mermar el tenis de su rival, quien perdió consistencia en su tenis y en su derecha para darle espacios al juego de saque y bolea del estadounidense.

 

Dent quebró en el sexto y en el octavo game y González dejó escapar el parcial por 2-6 en medio de constantes reclamos con los jueces de línea, quienes se mostraron erráticos en pelotas claves y terminaron por sacar del partido al chileno.

 

La titánica lucha del tercer set

 

Sin tie break, el tercer set dependía de los quiebres y el comienzo fue auspicioso para el jugador nacional, quien rompió de entrada el servicio de Dent, pero en el segundo juego el número dos de Chile nuevamente se enredó en cobros arbitrales y dejó escapar una oportunidad propicia para cerrar el duelo.

 

Pero si los escasos éxitos del deporte nacional están marcados por el sufrimiento, esta no fue la excepción y ambos jugadores se prodigaron en mantener su servicio con gran efectividad. González pudo asegurar el triunfo cuando sacó por el partido en el décimo capítulo (5-4), pero el norteamericano reaccionó y extendió las acciones.

 

Tanto González como Dent intentaban quebrar, pero la consistencia de ambos cerró las opciones de su rival y el set se fue irremediablemente a un alargue que pareció eterno.

 

A medida que el partido avanzaba y la cuenta aumentaba a números insospechados, el chileno dejaba ver su cansancio. Sin embargo, fue el instante en que surgió el corazón del jugador nacional para salvar situaciones extremas.

 

González siempre debió bregar para empatar la cuenta, y pese a no contar con puntos de quiebre, el flamante medallista nacional siempre complicó al estadounidense.

 

Es más, el bicampeón mundial de Düsseldorf debió superar dos puntos de partido cuando caía por 13-14. El sínodo del deporte chileno parecía instalarse en Atenas, pero la garra, y el corazón de González fue mucho más fuerte y pese a remar en contra de la corriente, emparejó la cuenta.

 

Esa situación le dio más fuerza al representante nacional y después de tener a todo Chile angustiado, González sacó su mejores golpes para quebrar el servicio de Dent y ponerse 15-14.

 

Con su saque, el jugador de La Reina no falló y se adjudicó la ansiada medalla de bronce para poner fin a tres horas y 26 minutos de dura lucha que realzaron el logro del chileno.

 

Una presea que deja a González como ídolo y que además lo pone entre los excelsos deportistas chilenos que han conseguido dos medallas en un Juego Olímpico, uniéndose a Oscar Cristi, quien en 1956 sumó dos medallas en equitación, y a su compañero Nicolás Massú, quien por llegar a la final en singles y en dobles, aseguró dos preseas más para el deporte nacional en Atenas 2004.