La columna de Rodrigo Goldberg: La peor de las decisiones

Revisa la opinión del ex futbolista y comentarista de Al Aire Libre en Cooperativa.

La columna de Rodrigo Goldberg: La peor de las decisiones

En diversas materias administrativas, los chilenos hemos sacado ejemplos de otras latitudes. La famosa globalización ha servido, entre otras cosas, precisamente para eso, democratizar el conocimiento poniéndolo al alcance de todos. El problema aparece cuando se le empiezan a hacer acomodos de manera de "chilenizarlo", pues claro, tiene que reflejar nuestra idiosincrasia.

En el mentado y aun desconocido tema de las gerencias deportivas estamos menos que en pañales, rayando la prehistoria, si me apuran un poco.

En Europa hay distintos tipos. Decorativos como el de Real Madrid y otros protagonistas y decisivos como la mayoría de la Bundesliga. Pero sea como sea, existe consecuencia en el tiempo. No cambian año a año y es precisamente lo que les permite planificar en el largo plazo. Los que llegan, técnicos y jugadores, saben las reglas de juego desde que entran al club y al que no le guste se le dejan las puertas bien abiertas.

En Chile, si bien hay casos de éxito, como Sabino Aguad (gestor del Colo Colo de Claudio Borhui y la U de Sampaoli) y José María Buljubasich en la UC, la gran mayoría tienen corta vida porque no existe una definición clara de las funciones de este cargo. Desde delinear las políticas deportivas del club hasta ser un mero comprador/vendedor de jugadores, los cargos en nuestro país tienen un indeterminado abanico de tareas, muchas de ellas flotando en una gran nebulosa.

Sea como sea, hay una función que no está ni ha estado dentro de las atribuciones de un gerente deportivo y es la de ser director técnico ante la renuncia o despido del entrenador de turno. Eso sí que no. Y es precisamente lo que ocurrió en Unión Española ante el despido de Martín Palermo.

La gerencia deportiva, liderada por Fernando Díaz, no halló nada mejor que despedir el técnico argentino y poner en su lugar a ... Fernando Díaz. Sí, el mismo gerente, que debiera estar en otros menesteres, se autodesigna director técnico desdibujando de manera grosera la labor de su área. Era evidente y por todos conocida la pésima relación entre Díaz y Palermo.

Tanto así que el ambiente siempre se comentaba que le hacía la cama al argentino (cosa que me cuesta creer) ¿Cómo se defiende hoy de esas acusaciones?

Lo haya hecho, o no, queda en muy mala posición frente al público y especialmente frente al plantel que, dicho sea de paso, le prohibió la entrada al camarín tras filtrar una pelea interna.

Que Fernando Díaz sea presidente del Colegio de Técnicos de Chile llega a ser casi una anécdota. Que sus mismo colegas estén públicamente sorprendidos con su decisión, parece no importarle.

Lo único que toma en cuenta son sus ganas de volver a dirigir y el apoyo que le brinda el dueño Jorge Segovia y el gerente general Luis Baquedano, quien señala que de ahora en adelante asumirá las labores de gerente deportivo. Es decir, una clara señal de no entender nada de nada. ¿Dos áreas totalmente independientes lideradas por la misma persona? Es una decisión mala tras otra.

Lo sucedido con Unión Española raya en la vergüenza. No solamente es no entender las injerencias del cargo, es malinterpretar de la peor y conveniente manera la figura del gerente técnico. Un lástima por el cargo y por Unión Española. La ambición por dirigir (muy comprensible) rompió el saco de las formas. En el equipo de Jorge Segovia todo está permitido.

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