La columna de Pelotazo: Se les olvidó algo

Tras tres Consejos de Presidentes de la ANFP siguen sin definirse temas y en otros se tomaron malas decisiones.

La columna de Pelotazo: Se les olvidó algo
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Está muy bien que uno reconozca los errores y los corrija cuánto se pueda. La ANFP y su Consejo de Presidentes algo hicieron y se agradece. Wanderers y San Marcos debían ser los campeones de sus divisiones, tal como Universidad Católica lo fue en la suya, y ya pueden celebrar con todo el merecimiento.

Es cierto que los equipos que quedaron debajo de ellos se sintieron perjudicados, pero hay que entender algo, con el dolor que ello implica: si se decidió poner fin a los campeonatos, se tiene dar premios como quedó la tabla en ese momento. Y si lo hicieron con los cruzados, había que hacerlo con caturros y ariqueños.

Y en ese sentido quien "pagó" más caro el fin adelantado de los campeonatos fue Colchagua en la Segunda División, porque La Serena en la B al menos sigue con la esperanza de lograr el segundo ascenso a Primera.

Acá comienzan los problemas. Porque si se puede jugar una liguilla de ascenso con ocho partidos ¿Por qué no se pueden disputar los otros encuentros que faltaban en ese torneo y en los otros torneos?

Varias preguntas que nacen y varios cabos sueltos que quedaron en un cierre triste de temporada y de década en el fútbol chileno.

1. El fútbol femenino: al Consejo extraordinario del 14 noviembre no las invitaron. Al del 29 de noviembre menos. Al de 6 de diciembre tampoco. Declararon a los campeones profesionales masculinos y ellas nada. Hasta que el 7 de diciembre se acordaron que existían. Menos mal. Si nos llenamos la boca con el "Chile más justo", partamos por tomar en cuenta a las mujeres de una vez.

2. El Chile 4: entre La Calera, Universidad de Chile y Unión Española quieren ese cupo a la Copa Libertadores 2020, pero quien manda no es la ANFP, es de la Federación de Fútbol. La instrucción de ellos fue que se juegue un partido entre azules y rojos para definir quién toma el boleto al torneo continental. Es una orden, hay que acatar nomás. Sino, la misma Federación debe modificar el reglamento y ver cómo acaba con la pugna. Y en ese cambio pueden soñar los cementeros, porque hoy, no tienen por dónde quedarse con el cupo.

Punto aparte la vergonzosa actuación de los dirigentes universitarios e hispanos. Los primeros no querían jugar el torneo nacional, pero sí la Copa Chile. Los segundos, al revés. Paren el circo. Pobres hinchas que se tienen que ver representados en ustedes.

3. El descenso: volvemos a la liguilla de la B. Si en ese "mini torneo" jugarán todos los que matemáticamente podían entrar a jugar por el segundo cupo de ascenso ¿Por qué no se podía hacer algo semejante con los que tenían chance de perder la categoría? ¿Por qué unas cosas son por secretaría y otras no?

4. La Conmebol: terminó siendo un fantasma, una presión innecesaria. Porque si en enero se jugará el cierre de la Copa Chile y la ya mencionada liguilla, también se debieron jugar los desenlaces de los torneos. ¿Y por qué no se hizo? Porque nos quedábamos sin clasificados a campeonatos internacionales. Y como se han comportado los dirigentes con el dinero del CDF y con el Chile 4, imagínense si les dicen que no tendrán esa plata. Pero bueno, la prioridad es el dinero, ha quedado claro en estas semanas.

Uno no es quién para meterse en el bolsillo del otro, es cierto, pero Chile tuvo la chance de salir bien parado de una situación límite. Y se la farreó. La historia dirá que tras el Golpe de Estado de 1973, en dictadura, se volvió a jugar el torneo nacional y en una democracia no fuimos capaces de volver a jugar.

Acá hay responsabilidades. Acá hay ineptitud. Acá hay un nulo deseo de limpiar la basura del fútbol chileno. Si seguimos permitiendo que la actividad interactúe con la delincuencia, que es capaz de amenazar a jugadores, interrumpir partidos y hacer lo que se le plazca, seguiremos en un pantano donde ver copas levantadas es sólo un oasis.