La columna de Manfred Schwager: Locura de Marzo

"March Madness" es el nombre con que se conoce el torneo que reúne a los 68 mejores equipos universitarios de Estados Unidos.

Foto: March Madness La columna de Manfred Schwager: Locura de Marzo
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Durante tres semanas, el baloncesto de Estados Unidos se olvida por un rato de la NBA y pone su mirada en los universitarios. Cada año, entre la segunda quincena de marzo y comienzos de abril, lo único que importa es contagiarse con la "Locura de Marzo".

"March Madness" es el nombre con que se conoce el torneo que reúne a los 68 mejores equipos universitarios de ese país. Divididos en cuatro zonas geográficas, se enfrentan en una competencia de eliminación directa a un partido, hasta llegar a los cuatro clasificados al Final Four donde se define al campeón de la temporada.

Un torneo que debe su fama a la final que en 1979 disputaron Indiana State y Michigan State, el partido más visto de la historia. Ese fue el primer enfrentamiento entre las leyendas Larry Bird y Earvin "Magic" Johnson, dos jugadores que marcaron una época en la NBA de los ochenta y principios de los noventa.

Para este año, el gran favorito es la Universidad de Duke. Los dirigidos del legendario entrenador Mike Krzyzewski no sólo tienen en sus filas a Zion Williamson, que apunta a ser el primer seleccionado en el próximo Draft, sino que también a otros dos novatos, Cam Reddish y R. J. Barrett, que lideran a los talentos de su generación y que también saltarán al profesionalismo a mediados de año.

De acuerdo al orden de sembrados, los otros favoritos para llegar al Final Four son Virginia, que busca reponerse de la derrota en la primera ronda del 2018; North Carolina, uno de los equipos con más tradición en el nivel universitario; y Gonzaga, donde el japonés de padre beninés Rui Hachimura también apunta a ser parte de los one-and-done, aquellos jugadores que sólo pasan unos meses por la universidad antes de ir a la NBA.

A propósito de Virginia: justamente uno de los grandes atractivos del torneo es lo impredecible de cada partido. Un juego común entre los fans es imaginar el desarrollo de todo el cuadro, incluyendo al campeón, en un ejercicio tan entretenido como lleno de variables, y en que incluso participan presidentes y ex presidentes de Estados Unidos.

Spoiler: Barack Obama ya quedó fuera de carrera. Porque es una tradición que algún equipo supere las expectativas y empiece a trepar más alto de lo esperado. Que lo diga Ja Morant, figura en Murray State que ya eliminó a uno de los favoritos en la zona Oeste, Marquette.

El "March Madness" es una gran oportunidad para ver a los jugadores del futuro. También para ver distintos sistemas de juego, destinados a explotar las habilidades de cada plantel y, en algunos casos, a dar pistas de cuál será la siguiente evolución en el deporte.

Pero además es un momento para recordar que todos estos jugadores, desde los novatos más afamados a los veteranos que sólo buscan una oportunidad para ser profesionales, son parte de un sistema que mueve millones de dólares sin darles un centavo. No pueden recibir dinero ni firmar con una marca de zapatillas, para preservar un sentimiento de amateurismo que sólo se le impone a quienes entran a la cancha.