La columna de Leonardo Burgueño: La muñeca del Muñeco

El periodista de Al Aire Libre y técnico de fútbol repasó la trayectoria de Marcelo Gallardo, flamante campeón con River en la Copa Libertadores.

La columna de Leonardo Burgueño: La muñeca del Muñeco
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La herida del descenso todavía estaba fresca. Sin cerrar. River Plate se iba a la B Nacional en junio de 2011 y tardaba un año para volver. Con mucha angustia. Recién en la última fecha lograba el regreso.

El club más ganador del fútbol argentino había tocado fondo. Un título en 2014 era como una pomada para la cicatriz de la herida, hasta que el director deportivo de la institución, Enzo Francescoli, recomendó a un joven Marcelo Gallardo, que en ese momento tenía 38 años.

Al "Príncipe" le habían dados muy buenas referencias de su paso por Nacional de Montevideo, donde había sido campeón uruguayo en la banca del "Bolso".

Y el "Muñeco" llegó para cambiar la historia "millonaria" en cuatro años y transformarse en el entrenador más ganador de la historia de la "Banda Sangre".

Admirador de Sampaoli

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La primera pretemporada que realizó al mando de River Plate fue en Miami. Cada jornada de entrenamientos tenía además una sesión de videos, para fijar visualmente mejor la idea.

Los compactos tenían imágenes de la Universidad de Chile de Jorge Sampaoli, del Chile de Marcelo Bielsa y el mismo Sampaoli, de Alemania y de Barcelona.

"Son equipos con los cuales me identificaba claramente de acuerdo a ese mensaje de ataque constante en todas sus líneas", explica el DT en el libro "Gallardo Monumental", del periodista Diego Borinsky.

"Cuando dirigía a Nacional (2011) nos tocó enfrentar a la U de Chile de Sampaoli en la primera llave. Nos ganó los dos partidos y dije, en ese momento: 'Perdimos contra uno de los mejores equipos de Sudamérica'. En Uruguay me tomaron la opinión con cierto desprecio. Después, con el diario del lunes, se subieron todos al caballo", agrega el entrenador en el mismo ejemplar.

También, los delanteros repasaron muchos compactos de cómo presionaban Alexis Sánchez y Eduardo Vargas en la salida del rival.

Encima, el debut del "Muñeco" se produjo el 16 de julio de ese 2014 ante el Millonarios de Juanma Lillo, uno de los personajes que más influyó en Pep Guardiola.

El post partido incluyó una larga charla con el adiestrador español para interiorizarse más del juego posicional y de presión.

El ideario de Gallardo

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La presión constante en la salida fue el sello de Gallardo. Ahogar arriba para recuperar la pelota lo más cerca posible del área rival.

Pero el libreto se adaptaba de acuerdo a las necesidades, porque a veces, y especialmente ante Boca, el DT se plantaba un poco más atrás. Se recogía para atacar, especialmente por afuera. El mejor ejemplo es el último 2-0 en La Bombonera por la Superliga. Pases hacia delante y triangulación (gol de Lucas Pratto en Madrid).

El número telefónico del dibujo era accesorio, porque pasó por varios dibujos en sus títulos. La Copa Sudamericana 2014 la termina ganando con un 4-3-1-2 y las Libertadores 2015 y 2018 las obtiene con un 4-4-2.

Pero modificaba de acuerdo a lecturas del rival y del contexto del partido, como por ejemplo la final de ida de esta copa, donde empezó con un 5-3-2 en la cancha de Boca y luego pasó a un 4-4-2 en el complemento.

Además, en esta Libertadores, mostró un carácter especial porque en las últimas dos llaves siempre estuvo abajo, ya sea contra Gremio cuando perdió de local (la única derrota en toda la campaña) y como visita estaba cayendo 1-0 hasta faltando 10 minutos.

Por si fuera poco, en la final contra los "xeneizes" estuvo tres veces en desventaja para luego empatar 2-2 un partido y ganar 3-1 el otro.

Ese mismo temple que le llevó a ganarle cuatro llaves directas a Boca (Sudamericana 2014, Libertadores 2015, Supercopa Argentina 2018 y Libertadores 2018). Las cuatro terminaron en títulos.

La última quedará para la historia porque encima fue ante los ojos de todo el mundo.

Una victoria para la eternidad que sirve para que la cicatriz de aquella vieja herida se note aún, pero cada vez menos.