La columna de José Arnaldo Pérez: Hay que ratificarlo

Revisa la opinión del periodista de Al Aire Libre en torno al polideportivo.

La columna de José Arnaldo Pérez: Hay que ratificarlo

Cuando se comienza algo, y con apariencias de grandeza, debes ratificarlo, si no de qué sirve tanto ruido. Lewis Hamilton es el fiel reflejo de aquello. Se sabía que el título de la Fórmula 1 sería para él esta temporada, a no mediar algo fuera de serie. Tomó el desafío una vez más y no defraudó. Como estrella en una escudería que domina sin mayores dificultades, como es Mercedes, supo atacar en los momentos precisos de esta temporada. Donde el que más sombra le hizo fue su compañero de escudería Valtteri Bottas, que se quedó con cuatro grandes premios, contra los 10 del monarca, a falta aún de dos circuitos.

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Esta temporada de la Fórmula 1, además de seguir escribiendo historias para los bólidos alemanes, nos abrió posibilidades de futuros campeones con Charles Leclerc y Max Verstappen, quienes deberán seguir esperando o tener un 2020 espléndido si desean destronar a Hamilton, más aun considerando que Bottas también señaló que se siente en condiciones de quedarse con la corona. Falta mucho, pero puede ser una temporada apasionante donde este inglés, cuyo nombre es en honor al atleta Carl Lewis, iguale a Michael Schumacher con siete cetros como el más ganador de la historia o donde alguien se rebele a su reinado. Pero eso habrá que ratificarlo en la pista.

Quienes no pudieron alcanzar sus deseos fueran Las Diablas. La selección femenina de Hockey Césped que sigue creciendo a nivel internacional fue derrotada por Gran Bretaña, actuales campeonas olímpicas, en el repechaje por llegar a Tokyo 2020. Los parciales de 3-0 y 2-1 reflejó dos cosas: el peso de las favoritas, y a su vez que las nuestras van por la vía correspondiente y el sostenido incremento dará frutos en el tiempo. No se deben desaminar y que su lucha por el sueño olímpico continúe.

Saúl "Canelo" Álvarez está lleno de títulos mundiales, pero genera muchas dudas ya que los fallos siempre polémicos de los grandes combates han sido una sombra que lo persigue. La mejor forma de espantar las interrogantes y tapar bocas -me incluyo- era ratificarlo con una gran exhibición. Se atrevió a hacerlo. Subió categorías con el riesgo que ello implica, ya que allí el peso de los golpes que recibiría tendría más dinamita. No se amilanó. Su oponente fue el ruso Sergey Kovalev, monarca de los semipesados de la OMB, con un historial de 34 combates ganados, 29 de ellos por la vía rápida, tres derrotas y un empate. Sólo como paréntesis se puede aportar que en las últimas siete peleas tenía tres traspiés y cuatro victorias, panorama muy distinto a sus 31 anteriores presentaciones donde tuvo sólo un empate y los demás sólo triunfos. "Canelo" fue más veloz y sus puños no perdieron poder. En el trámite del combate se veía como amplió dominador y, esta vez sí, las tarjetas no tendrían dobles lecturas, estaba ganando. Pero quiso ratificar su condición de campeón, en el undécimo round una sólida combinación que cerró con un fulminante derechazo le dio la victoria. El ruso quedó muy tocado y "Canelo" por fin terminó un combate libre de polémicas. De paso se convirtió en el cuarto mexicano con cuatro títulos en diferentes categorías.

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El inicio de las historias no siempre es de lo mejor. Hay situaciones donde incluso genera dudas y no dan por destino un feliz desenlace. Pero están aquellos que porfían y les gusta torcer el devenir de los hechos. Así le sucedió a Sudáfrica en el Mundial de Rugby. Perdió de forma categórica en el estreno con Nueva Zelanda por 23-13. Enmendó el rumbo durante la competencia. En cuartos de final no tuvo problemas con el local, y este marcador 26-3 sobre Japón se vio rubricado en semis con Gales, en un partidazo por 19-16. Así llegó a la final, donde se veía las caras una vez más con Inglaterra, tal cual como en la definición de Francia 2007 donde los Springboks se quedaron con la Webb Ellis por 15-6.

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La lógica de los números daba por amplio favorito al XV de la Rosa ya que en semifinales se impusieron de forma inapelable a los All Blacks. Las conjeturas eran claras, si se ganó así a Nueva Zelanda, con Sudáfrica se veía totalmente abordable el encuentro. Y qué pasó en cancha. Sólo por pasajes los europeos emparejaron las acciones y las cifras. Aunque en el remate de partido no tuvieron por donde, y dos fabulosos tries le dieron su tercer título planetario a los africanos. El favoritismo había que ratificarlo. Pero en esta ocasión no pudieron. Los perdedores del amanecer celebraron en el término de la fiesta.