La columna de José Arnaldo Pérez: Cierto que somos amigos

Revisa el comentario del periodista de Al Aire Libre para lo hecho por los martilleros chilenos en Lima 2019.

La columna de José Arnaldo Pérez: Cierto que somos amigos

El deporte está plagado por rivalidades que marcaron épocas, y en múltiples disciplinas, tanto que muchos se abanderizan por uno u otro bando. En el automovilismo existió entre James Hunt y Niki Lauda. En el boxeo, entre Muhammad Ali y Joe Frasier. Incluso el ajedrez tuvo este antagonismo estelar entre Bobby Fisher y Boris Spassky. En temas más actuales, en el tenis existe entre Roger Federer y Rafael, y en el fútbol Cristiano Ronaldo con Lionel Messi. Hasta las corrientes técnicas ofrecen caminos disímiles y una legión de seguidores que los siguen a ultranza y de paso se encargan de "apedrear" con datos y opiniones el actuar de los adversarios, José Mourinho y Pep Guardiola son un claro ejemplo.

Todo esto obedece a la extrema competencia por ganar, y como para lograr el objetivo no existe receta única es que surgen estas rivalidades. Pero también está el caso donde la amistad rompe estas situaciones. Mucho se ha hablado en Brasil del fuerte vínculo de hermandad entre David Luiz y Thiago Silva... Y, como siempre, Chile no es la excepción.

Gabriel Kehr y Humberto Mancilla lograron un histórico "un-dos" en los Juegos Panamericanos de Lima en el lanzamiento del martillo. Hecho que no es inédito porque ya se había logrado el "oro-plata" en los Juegos de Buenos Aires el 51 y el 55 en Ciudad de México, pero que de todas maneras emerge como una jornada que nos regalaron y será atesorada como un gran momento del atletismo nacional.

Aunque no todo es alegría en la vida. El 2016, el 2 de octubre, Gabriel Kehr se vio involucrado en la muerte del ingeniero José Luis Garrido en una pelea callejera a la salida de una discoteca en Temuco. Hecho doloroso para todo aquel que le ha tocado vivirlo por ser cercano a la víctima o al que se acusa de asesino. Los tribunales a la larga absolvieron al atleta de homicidio culposo y se le consideró autor de lesiones graves.... Y una vez más el deporte ayudó para salir de este trance negativo. Kehr siguió entrenando duro, y los resultados acompañaron... Aunque no siempre como ganador.

Humberto Mancilla el año pasado, en septiembre, en Cuenca, Ecuador, logró en el sudamericano sub 23 el primer lugar, y no sólo eso, fue récord de nuestro subcontinente y también marca nacional con un lanzamiento de 76 metros 87 centímetros. Registro que de paso lo situó entre los 20 mejores lanzadores del planeta. Y Gabriel Kehr no se quedó atrás ya que en esa misma competencia fue bronce, y lograba hasta ese instante su mejor marca personal. Hablaba fuerte y claro del gran trabajo del entrenador Mario Saldías. Era un llamado para tenerlos en cuenta para las grandes lides.

Esta temporada la sana rivalidad de estos amigos comenzó a ponerse más dura, ya que ahora fue Kehr quien tomó los primeros lugares, así fue por ejemplo en el tradicional "Orlando Guaita". E incluso Lima en una suerte de adelanto de los Panamericanos organizó en mayo los sudamericanos de atletismo. ¿Y qué creen? Pasó lo que acabamos de vivir ahora; oro para Gabriel y Humberto se quedó con la plata. Fue algo premonitorio que se deseaba concretar en una instancia superior. Y así no más fue.

Este jueves de inmediato Kehr planteó que quería quedarse con la victoria. Mancilla entró duro, pero su lanzamiento que se veía con gran distancia fue nulo. Metió otro que lo puso en la ronda final. Nuevamente en la instancia definitoria un envión nulo, pero que se vio superaba los 74 metros, hasta que en su penúltimo intento acertó y se puso como escolta de su compañero. Y de allí nadie más los movió, ni los dos representantes de Estados Unidos, ni los de Cuba, Argentina, Brasil o México. La vuelta olímpica de estos dos camaradas con la bandera chilena al viento y ovación de los presentes fue merecida.

"Ya pasé por lo peor y eso me hizo más fuerte" dijo Kehr, luciendo su presea dorada para referirse al asesinato en que se vio involucrado. Y Humberto Mancilla lo corroboró al lado, "fue un proceso largo, de mucho esfuerzo, perseverancia, de altos y bajos como es la vida". Incluso reconocieron un poco entre bromas que son amigos desde antes de practicar el atletismo, y que incluso llegaron a esta disciplina como dos adolescente revoltosos que querían eludir las clases. Pero luego se lo tomaron en serio, y como pocas veces en nuestra historia deportiva, tener dos competidores de gran nivel hace que no sea tan necesario gastar recursos en entrenamientos lejos de casa y bajo la fuerte disciplina y luchar por imponerse al otro les hace crecer y mejorar su nivel. Que en Lima trajo este gran resultado como consecuencia... Pero luego de ello, se lo toman con alegría, ya que después de todo son amigos.