La columna de José Arnaldo Pérez: A seguir esperando

El periodista de Al Aire Libre comenta la situación del Estadio Nacional y el caso de dopaje de Natalia Duco.

La columna de José Arnaldo Pérez: A seguir esperando

Cada vez que hay una promesa se espera que se cumpla. Caso contrario, y como mínimo, alguna explicación del por qué no se pudo concretar. Si no se lo hace es difícil volver a creer en esa persona. Lo que es triste es que estas situaciones se dan en el plano más alto de nuestro país.

Cuando se supo que Chile sería sede de los Juegos Odesur el 2014 el Presidente de la República, Sebastián Piñera, habló de agrandar el Estadio Nacional, claro, luego que su antecesora Michelle Bachelet se encargó de echar a perder el recinto deportivo más grande del país, que de grande le quedó sólo la mole de hormigón porque su capacidad se vio reducida a la insultante cifra de 45 mil espectadores. Que se le haría hasta una "bandeja" en la tribuna Andes para que tuviera al menos 65 mil aposentadurías llegó a decirse en el gobierno de Piñera. El resultado ya lo sabemos: nada pasó. Y esos Juegos serán recordados además de lo deportivo por engorrosas y poco claras cuentas de rendición.

Hace un par de años el arquero y capitán de la selección chilena, Claudio Bravo, lamentó lo dejado de lado que estaba el recinto ñuñoíno, pero en una rápida y oportunista declaración el entonces candidato a la presidencia Sebastián Piñera le prometió que tomaba el mensaje y haría lo pertinente. Pues seguimos esperando, y si no es porque a fin de año se juega la final de la Copa Libertadores de América, para la cual se hará nuevamente un arreglo con características de maquillaje, y nada real, el "elefante blanco" tendría más cara de peregrinar hacia un "cementerio de los elefantes".

Incluso para la organización de los Juegos Panamericanos del 2023 (dos mil veintitrés, DOS MIL VEINTITRÉS, no esa siutiquería basada en ridículos aforismos de decirle veinte-veintitrés. Si cambiaron las reglas de las matemáticas, nos avisan por favor) tampoco había una gran remodelación en mente. Entonces por qué deberíamos creer el anuncio tan a la ligera de querer ser sede de un Mundial de fútbol en conjunto a otros tres países, si cuando se le preguntó a las autoridades deportivas no hubo claridad –como corresponde para ser serios- de cifras, de recintos a construir. El deporte sigue siendo tomado de una forma muy liviana. Hay que seguir esperando, algún día cumplirán lo prometido, o simplemente demuestran que sus palabras empeñadas valen cero.

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También esperamos la aclaración de Natalia Duco, ya que fue ella quien hace largos siete meses prometió en su red social Twitter dejar en claro del dopaje que se le acusaba. Pasó el tiempo y llegó la sanción: tres años de castigo. Adiós Panamericanos de Lima y Olímpicos de Tokio. Si hubo error de ella, como humana, y por equivocada que haya sido su proceder, se puede ganar el perdón y redimirse. Y si es inocente con mejor razón debe luchar para dejar limpio su nombre, que previamente de forma intachable dio tantas alegrías deportivas en el atletismo.

Pero lo de hoy es un silencio culposo, que sólo anuncia en su defensa recurrir al TAS, pero sin un argumento –salvo que se desconozca públicamente- que pueda aminorar este fallo y que la deje limpia, que a fin de cuenta es lo que más vale: su reputación. Por eso el presidente del Comité Olímpico Nacional, Miguel Ángel Mujica, fue claro: se lamenta, pero al mismo tiempo lo deportistas deben entender que el dopaje no corresponde. Te seguimos esperando Natalia, porque si no la espera tuya hasta que termine el castigo será muy dura.

Pero no todo ha sido desesperanzador en esta semana, ya que en el Open de Turquía de Tae Kwon Do, Sebastián Navea y Fernanda Aguirre sumaron medallas de bronce. Un buen apronte para los Panamericanos de Lima, donde esperamos que lleguen los triunfos... Pero sin sorpresas negativas.