La columna de Ernesto Contreras: Caída Libre

Nicolás Jarry acumuló su cuarta derrota consecutiva en primera ronda y le urge un cambio de mano técnica.

Foto: EFE La columna de Ernesto Contreras: Caída Libre

La del martes fue una de esas derrotas que matan, de esas que te pueden cambiar la cabeza, o bien, socavarte definitivamente la confianza.

Es que la derrota de Nicolás Jarry (47° de la ATP) ante el español Roberto Carballés (114°) quedará marcada a a fuego en la memoria del chileno, quien vive su peor momento en el profesionalismo.

Tras caer en tres primeras rondas consecutivas: Australia, Córdoba y Buenos Aires, Jarry necesitaba con urgencia una victoria. No solo para salir de la mala racha, sino por su ranking. El santiaguino defiende estas semanas el 35 por ciento de los puntos que le permitieron encumbrarse entre los 50 mejores del mundo la pasada temporada.

En el ATP 500 de Río de Janeiro debía revalidar la semifinal conseguida el año pasado, por lo que el debut ante un jugador ubicado en la casilla 114 del mundo parecía un buen regalo del destino.

Pero la pesadilla que vivió en el court "Gustavo Kuerten" será difícil de olvidar, no solo por los tres puntos de partido que desaprovechó, sino por los impresentables 68 errores no forzados que cometió durante el partido, siendo 50 de éstos con su mejor tiro: la derecha.

Para hacernos una idea de lo calamitoso que resultó ser esto, 23 de los 31 puntos que ganó el ibérico en el primer set fueron gracias a los errores de Jarry

Si a esto le sumamos que solo ganó el 60 por ciento de los puntos con su primer servicio, el cual sobrepasa los 210 kilómetros por hora, demuestra que algo está fallando más allá de su confianza.

El trabajo del cuerpo técnico que encabeza Martín Rodríguez es digno de elogio, principalmente por lo realizado el 2018, pero hay momentos donde se necesita un cambio para escalar al otro nivel. Sin ir más lejos, Fernando González vivió un episodio similar el 2001.

"El Bombardero" deambulaba sin rumbo en el puesto 186 del mundo, cuando decidió trabajar con el argentino Horacio de la Peña. "El Pulga" entendió que no podía reprimir el ímpetu de "Mano de Piedra", pero le creó un patrón de juego y le hizo entender que para ser consistente en el alto nivel, hay que saber jugar con la cabeza, más que con la potencia ¿Resultado? Ingreso al top ten y seis títulos ATP.

No es casualidad que las últimas tres derrotas de Jarry hayan sido ante jugadores que centran su juego solo en pasar la pelota al otro lado de la cancha, y para este Jarry son los peores.

Londero, Sonego y Carballés, todos fuera de los cien primeros del mundo, entendieron que para ganarle a esta actual versión del chileno solo deben ser pacientes y dejar que la inconsistencia de éste haga lo suyo. El martes, en el tie break del tercer set, cinco de los ocho puntos que consiguió el español fueron por errores del rival, y así es imposible ganar un partido.

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Esta caída no es para quemar todo, pero sí marca un punto de inflexión en su carrera. Es ahora cuando Jarry debe decidir si es el momento de remecer su status quo, para así dar el salto definitivo hacia el siguiente nivel.

Talento y tiempo tiene de sobra.